Oh, Inmaculada Virgen María,
gloriosa Madre del Señor y bendita madre nuestra,
que habéis querido ser venerada por los fieles
bajo el título de Nuestra Señora de Luján,
manifestando en la Santa Imagen
que os está dedicada en aquel lugar
vuestro inmenso poder,
vuestro grandioso amor
y vuestra merecidísima gloria.


