Sacratísima Madre
de Dios:
Tórtola solitaria, Purísima Paloma, Fénix de amor,
que sola en
vuestro retiro,
renovando en
vuestro corazón la memoria
de la Pasión y
Muerte de vuestro Divino Hijo,
creció tanto en
vuestra alma
el deseo de gozar
su Presencia,
y el sentimiento
de considerarle ausente,
que os puso la
pena de tan recia Soledad
en el último
extremo de la vida,
sin que cosa
criada os pudiera servir de alivio
en tanta Soledad.