Oh bendita Virgen del Rosario,
Celestial Señora llena de clemencia
y muy poderosa y benigna abogada nuestra,
dirige tu mirada bondadosa hacia tus hijos,
haz que nos arrepintamos sinceramente de nuestras faltas,
enséñanos a avanzar por las buenas sendas
y derrama entre todos tus tesoros de gracia y favores.
Celestial Señora llena de clemencia
y muy poderosa y benigna abogada nuestra,
dirige tu mirada bondadosa hacia tus hijos,
haz que nos arrepintamos sinceramente de nuestras faltas,
enséñanos a avanzar por las buenas sendas
y derrama entre todos tus tesoros de gracia y favores.
