Oh, dulcísima y misericordiosísima
Virgen de la Salud de Bojacá,
por los méritos de tu maternidad divina,
por tu compasivo amor a nosotros los pecadores:
Líbrame, por favor,
de los pecados graves, de las fuertes tentaciones,
aleja a mis enemigos,
aparta a los malos vecinos,
ocúltame de los que me quieren hacer mal.