Purísima Madre del Santo Niño de Atocha,
trono delicadísimo de la Majestad increada,
fecundo lirio de los valles, fosa celestial de Jericó,
relicario purísimo de la Trinidad Santísima,
fuente clarísima donde estaban representadas
las cristalinas aguas de la Divina gracia,
ante Ti llego en mis adversidades pidiendo clemencia.











